Nunca les ha pasado que van por la calle y se pasan los medios rollos con otras personas?
A mí me pasa todo el tiempo. Y la verdad es que si algunas ideas no fueran tan rancias, las haría.
Voy a acotar a algunas historias, porque la verdad me pasa todos los días y esta entrada sería infinita.
Yo veo mucho porno, y uno de mis sueños en la vida, es tener un trio con dos hombres o sexo grupal con muchos hombres.
Les voy a ser ranciamente sincera, muchos penes sobre mi.
Suficiente, eso fue demasiado.
Una vez estuve en un sexteto pero cuando nos íbamos a empezar a sacar la ropa alguien dijo "esto se va a descontrolar" y no seguimos.
Y otra vez escapé de un trío, la mina tiraba muy mal, y no gracias.
Entonces siempre que quedo sola en un ascensor con muchos hombres me paso el rollo.
El otro día fui a la nutricionista que atiende en un piso 16.
Me subí y habían 6 hombres, el más chico un escolar (17-18 años), el más viejo uno que debe haber tenido más de 60, que además era como un viejo de la constru.
La idea era maravillosa, ellos empezaban a mirarme libidinosamente, y yo ahí, ni tonta, le hacía ojitos al que estuviera mas bueno primero, pero me acercaba a otro y le daba un beso, en eso paraba el ascensor, y se acercaba el otro por atrás y ambos comenzaban a tocarme.
El escolar intimidado miraba con cara de nada, entonces yo iba y le sonreía y agarraba su corbata en señal de que lo estaba invitado a la acción, me agachaba y le hacía sexo oral a los tres, al mismo tiempo.
Para esa parte del pensamiento ibamos en el piso 5 y yo iba con la entrepierna hecha una marea y estaba deteniendome a dura penas de hacerlo.
Los mayores se agregarían solos, porque la edad pesa, y ellos saben.
Mi cabeza pensó muchas cosas, y cuando llegué al piso 24, estaba sola y me había pasado, bajé por las escaleras, para tomar aire.
En el gimnasio al que voy, cuando me inscribí, atendía una mina rica, rica para mi, no tradicionalmente rica, ella luego dejó esa pega y se puso a entrenar en el mismo horario que yo.
Siempre que nos veíamos ella dejaba lo que estaba haciendo y me saludaba, me daba como cuneteados, o eso creía yo, me besaba la boca y se me mojaban los labios.
ese día después de la nutricionista me fui al gimnasio y estábamos solas en el camarín sólo nos saludamos, pero yo me tuve que ir a duchar, porque mi cabeza fue mas fuerte.
Ella recién saliendo de las maquinas, yo llegando, su cuerpo muy curvilineo con un colaless que duramente la tapa y a mi el corazón se me sale del pecho, ella conoce bien todo así que cierra el camarín, lo hacemos en el lavamanos, frente a los espejos, saco mi mano de su entrepierna y abro el agua,
"no, no te limpies"
y me mete mi mano en mi boca.
Juro que en ese pensar pude sentir su sabor.
Como saben, estaba sacando la licencia, iba a una escuela en donde las clases las hacen puros viejos decrépitos machistas asquerosos, y junto con ellos, el sobrino bueno del sur.
Peinado pal lado, vestido abrochado hasta el ultimo botón, chalequito polo, zapatitos lustrados y una muletilla culiá de decir "ya" cada dos palabras.
"si mi amorcito, si voy a llevar pan, ya", era lo típico que escuchaba antes de subirme al auto.
Ese profe, sacaba el energumeno del sexo que llevo dentro, me daban ganas de sacarle la tontera a cachas, obligarlo a que me chupara el cuerpo, amarrarlo con el cinturón de seguridad y hacerle el aseo, confundirme de palanca de cambios, siempre siempre se me pasaron esos pensamientos impuros, pero tiene señora o polola, o lo que sea, la wea es que tiene una mujer que lo mea, y ahí yo no me meto porque mala volá.
Profe:
Cada vez que meto quinta te pienso.
Yo voy al loquero por esta situación, ustedes saben.
y ahí donde veo a mi apaciguador de euforia sexual, atiende un secretario, un hueón como de dos metros que es profe de filosofía y se llama "Wilson" (nadie puede).
Ese hueón siempre que llego me tira piropos, y yo pienso "no sabís por que estoy acá? hermano podrían despedirte por mi culpa, es más agradéceme que no me lanzo sobre tu cuerpo, es más, me debes una chupá de cuerpo, ah no chucha no perdona".
Que tengo buen poto, que el pelo me queda bien, que le gusta que haga ejercicio, lo que sea.
Y sus lentes y su nombre, provocan cosas inexplicables en mi punto g.
un día me lo topé fuera del peral, y nos saludamos, me dijo: "hace días que no te veía", y yo le respondí alguna tontera.
Cuando no despedimos, le hice un cariñito en el cierre del pantalón.
"Yo también te extrañé"
Después de eso me fui palpitando para mi casa, me imaginaba llegando temprano al doctor y que estuviera solo él y yo acercarme y chuparsela hasta que le diera hipo y él, atendiendo al publico, al resto de los pacientes, él penetrandome en cada una de las sillas de la sala de espera, tirando los lentes al suelo.
Terrible esta situación.
(Spoiler: esto va a pasar)
Siempre que quedo sola en la micro me imagino que van a subir y me van a asaltar o violar.
La verdad aun no me he vuelto tan demente como para de verdad desearlo, pero si me he pasado el rollo de ir sola en la micro y que se suba un extraño y tirármelo, ¿por qué no?.
(-"porque te pueden meter presa"
-"ah si si")
Pero que pasa si derepente vai camino a lonquen y ese que te hace cambio de luces es el chofer?
Iba sola yo, arriba de la micro pensando en por qué chucha me había comido el helado sin cobertura de chocolate.
Y caché que el chofer me miraba y se reía, y yo me reía, en la buena onda, era joven y como rockstar, se parecía al Edo Caroe pero con retencion de líquidos y con un poco menos de magia.
Yo no sé si él se metía en mi cabeza o yo en la de él, pero se reía y yo me mojaba, íbamos jugando con los pensamientos del otro.
Me imaginaba haciéndole sexo oral ahí a vista y paciencia de todos pero sin que nadie se entere, (si, siempre pienso en sexo oral you know).
Pensaba en la cagada que dejaríamos en la vía publica, después tirando en el suelo de la micro, cero glamour, agarrada del fierro, apretando el timbre, contra la ventana, etc.
Todas las historias anteriores me pasaron en un día, me los quería garchar a todos csm, afortunadamente se me pasó.
Ok no.
La siguiente es un bonus. En la escuela el director era un viejo como de 55 o 60 años, la verdad no sé, pero estaba tatita, nunca tanto como mi papi, pero tatita.
Este viejo siempre que me veía le confesaba a toda la escuela que yo le encantaba.
Un día lo escuché peleando con la señora, pero así teleserie venezolana
-"Mira jose antonio yo creo que esto ya no puede seguir porque tu ya no me miras como antes"
-"Maria joaquina no no me digas eso yo no puedo vivir sin ti.."
La cagá.
Y estábamos los dos solos, onda él en el primer piso, yo en el segundo.
Bajé y nos miramos con cara complice, de ahí en adelante lo tuve cortito, cada vez que me tiraba un piropo yo se la devolvía "tal vez la que tiene en la casa es muy fea", y así, y como que al viejo le calentaba la wea.
Y a mi tambien.
Quedábamos solos y sentía la tensión sexual, respirábamos mas fuerte, mirábamos la puerta como suplicando que entrara alguien mas y cortara la situación.
Siempre me imaginé que se tiraba a la rosa de guadalupe pensando en mi.
Ojala lo hagá.
Cada vez que me subía al columpo, yo le echaba vuelo, me encantaba calentarle la sopa, pero no, la cercanía etaria con mi papa me frenó.
7) la compañera de pega
Yo trabajo en un rubro donde se ocupan delantales, y no, no es un café con piernas, no estaría mal si.
Y no hay nada mas rico exquisito que una mujer en delantal, después de una mujer en jumper (ALÓ PDI).
Tengo una compañera de pega que es una mina que tiene un cuero, como un reloj de arena, un pelo con un volumen espectacular y su delantal.
Tiene una cara de pesada que no se la aguanta ni el pastor de su iglesia, y eso me mata, me dan ganas de sacarle la mala a onda a cachas.
¿Es muy caliente lo que estoy diciendo?
Es mas, esta historia la dejaré hasta ahí porque a este ser humano debo verlo todos los días.
8) Y aquiiiiiii, va el aporte de mi amiga mas cachoda de todas las amigas cachondas, aquella perrita que te hará llorar y pedir por tu mami y que hace que mis historias parezcan cuentos para hacer dormir bebes.
el diario secreto de M
Yo suelo viajar mucho en bus porque tengo espíritu nómade y además soy caliente. Entonces, si ustedes se pasan rollos con gente en el metro o la micro, yo en los buses.
Ese día andaba en llamas (como siempre) y al lado mío aparecieron unas mechonas (se notaban jovencitas) que se pararon de su asiento mucho antes de su parada.
Me detuve a observar a cada una: la de más atrás no me llamó mucho la atención, pero las más cercanas a mí... como se tocaban, se trataban y se movían me hacía sospechar que eran pareja o al menos se tenían ganas.
No pude evitar centrarme en la de al medio, quién estaba más cerca de mí y también era más de mi gusto.
Pensaba en tomarla, ponerla contra un asiento cualquiera y besarla. Agarrarla fuerte de la cintura con mis manos frías y besarla. Subir mis manos hacia sus pechos, tomarlos, acariciarlos, llevármelos a la boca y lamer sus pezones, morderlos, uno a la vez mientras ella gemía con su voz dulce que llegaba hasta mi asiento.
Después de un par de interrupciones de pasajeros pasando, ella quedó casi dentro de mi puesto. Con su trasero contra el asiento delantero seguí mi fantasía. Soñaba con tenerla un par de centímetros más cerca, eliminar esos jeans ajustados para darle paso a mi boca entre sus piernas. Agarrarla fuerte con mis manos, jugando con ese hermoso trasero y presionándola hacia mí para que mi boca pudiera confundirse con su entre pierna. Lamerla y darle pequeños mordiscos, sutiles, seguir lamiéndola y permitir que una de mis manos pasara entre sus muslos introduciendo dos dedos en su mojada vagina, luego tres... y finalmente, agarrarla, darla vuelta y ponerla contra la puerta que da a la cabina del conductor para meterle loa dedos más profundos y rápido, sintiendo sus gemidos de placer, más y más fuertes, más y má- "señorita, usted se baja aquí" Maldito auxiliar.







