lunes, 31 de octubre de 2016

El seguidor de instagram

Ya washos pelaos.
Lo que nos convoca.
Y aunque estoy muy enojada con instagram por la censura asquerosa, el descargo de eso lo haré donde corresponde, en instagram.

En cambio ahora solo siento goce en el alma, y ardor en la vagina y puntadas en el camino antiguo, oops blogger, dije vagina, ustedes no me van a censurar cierto?



(Si sé que tengo un lenguaje soez y del cual probablemente mi abuelita no esté orgullosa, pero así como dije en instagram, prefiero leer de adicción a la cacha que de fomento a la depresión/cortes/autolesiones/desordenes alimenticios)

Ok, procedo.

El seguidor de instagram.
La deliciosa noticia que todos estaban esperando y que por lo mismo, contaré con lujo de detalles. La laminita holográfica, con relieve y con sonido.

Siempre tengo ofrecimientos setsuales por instagram, propuestas indecentes, dickpics, preguntas exóticas, además de las cosas bacanes que no vienen al caso. 
Y estas cosas no pasan porque una sea una hueona bacán, esto pasa porque una es una adicta al sexo suelta y buscada por la PDI y puede ser buen blanco para un pene buscador de nuevas experiencias.

Bueno este no fue el caso.
Y CHIQUILLOS MIOS, ESA FUE LA CLAVE.
Pasó que compartí una foto de él, y me habló por interno para agradecerme el haber compartido la foto. Nada hacía presagiar que era chileno porque su usuario era mas gringo que el tío Sam, y cuando me habló rompió el hielo con un “gracias flaca por compartir la wea”
o sea, una oda a la delgada franja de tierra.

Nos pusimos a hablar de mi blog, de instagram, de los signos, de nuestras edades, de a que se dedicaba él y a que me dedicaba yo, de mami que será lo que quiere el negro, me pidió el whatsapp y le dije que no (pensaron que si?, JA), seguimos hablando, no sé por cuantos días, me dedicó un dibujo y le di la flor.
Hablábamos y era como hablarme a mi misma, hasta que me dijo que era adicto al sexo, y pensé dos cosas.
1)   Estoy hasta el pico
2)   Nada bueno puede salir de esto.



Nuestras conversaciones obviamente se empezaron a poner calentonas, a los 3 días nos estábamos mandado fotos en pelota, dick y pussy pics, nos hablábamos de maneras tales que nos afiebrábamos, nos acostábamos y despertábamos pensando en el otro, pensando en que cosas le haríamos al otro.

Un día compartimos porno, y le dije cual me gustaba.
“por qué erís tan perfecta?”, 
comenzó a enamorarme.

Las cosas que me decía son irreproducibles porque no quiero empezar a tocarme de nuevo pensando en él, ya que a duras penas me puedo sentar después del culión infernal que nos pegamos anoche.

Su pene era perfecto, circuncidado, un manjar culinario que solo algunos poseen y que solo algunos somos dignos de probar (o en español cristiano, tenemos la cuea de que al mino que nos culiamos los viejos le hicieron el favor más cumbiero de la vida cuando era pendejo).

Yo, estaba en una volá de mi vida de tener mi cuerpo atrapado, la vagina amarrada y no como me gusta, pero mi mente volaba y yo hacía aguas al frente de la pantalla del celular y me azotaba la cabeza contra la pared para controlarme.
Fue difícil, esa semana me fui 3 veces temprano de la pega porque tenía calor, y estaba mareada y mi calzón quería vacaciones o un impermeabilizante, mi cuerpo decía “voh dale mami con todo” y mi moral me decía “el señor es mi pastor nada me habrá de faltar”.

Fueron días peludos.
Hasta que finalmente, me desaté.




Y obvio, le conté a él.
“El miércoles voy al sexólogo, juntémonos después de eso”
Sólo escuchar que venía desde semejante terapia, me tenía como gata en celo, como chico reality dentro de la casa estudio.
Porque una cosa es ser enferma de caliente y otra es tener calentura como enfermedad.

“Vamos a ser dinamita”
Leerlo y escucharlo remecía mi interior y manejaba mis mareas.
Nunca nos habíamos visto, y yo ya estaba a su merced.
Dos días antes de juntarnos, nos pusimos a hablar de nuestras cosas y (para variar), nos calentamos, y comenzó el sexting. Maravilloso sexting.

Ahí supe mas o menos como sería el sexo entre nosotros, iba a ser violento, duro, sucio, asqueroso incluso, y yo no sabía porque mi cuerpo estaba en mi cama y no en el piso de su cocina.

Llegó el día, el esperado día, y pa variar, me aweoné y me bajé dos paraderos mas allá de lo que debía, pero cual Usain Bolt, corrí hasta Matta para tomar la siguiente micro.
Vivía lejos, o no, no tanto, pero a mi me da susto dormir con la luz apagada así que estaba a dos manos de perderme y entregarme a la noche.
Nos sentamos en su depa, en el corazón de Santiago, sirvió un vino, prendimos unos puchos, y nos empezamos a cagar de la risa, nos reíamos de puras tonteras, y eso es sexo rico seguro, me excita la gente simpática, me excita reírme.

Empezamos a tirar.




Me recorrió el cuerpo como si sus manos tuvieran las ganas de los dos de comernos, nos fuimos contra una pared y me penetró de una y profundo, así como lo habíamos dicho ese día en que nos masturbamos mientras nos mandamos mensajes.
Teníamos tantas ganas de devorarnos que durábamos como 5 segundos en cada posición. Él sabía perfectamente lo que yo quería.
Teníamos todos nuestros fluidos por todo el cuerpo.
Sus manos marcadas en mis piernas, en mi cara, en mis senos.

“Me encanta como gimes”
él sin duda tiene las frases precisas para enamorarme.

Sentí los resortes ceder en mi espalda. Los vecinos tienen que habernos escuchado hasta 10 de julio y Portugal.
él me hacía estremecerme, besarlo y babear, jadear, morderme los labios, no sabía si tocarme o tirarme el pelo así que él lo hacía por mi y sacar la lengua como si fuese una perra, su perra. 



Quería todos sus fluidos sobre mi, todos.
Podía hacer lo que quisiera conmigo, y en cierta medida, lo hizo.

Después de semejante culión, digno de que la presidenta le ponga nuestros nombres a la Alameda, nos miramos y nos reímos de nuevo “Te dije que íbamos a ser dinamita” y conchetumadre, lo fuimos, lo fuimos.
Debemos haber tenido a todos los vecinos mas calientes que yo misma un sábado en la mañana.
Nos fumamos un cigarro y yo tenía que llamar a mi uber para que me llevara cual puticienta a mi casa, y cuando le iba a poner play lo miro y le digo, “antes de pedirlo, haz que me vaya”, dicho y hecho, "tus deseos son órdenes".

En medio segundo quedé desnuda arriba de una de las sillas de bar. El sexo oral fue enérgico, los departamentos de los lados se estaban enterando de lo que estaba pasando,  cuando nos fuimos a piso.

SI CSM
A PISO.

Nos caímos desde esa silla por tener calentura terminal, nuestros cuerpos se azotaron con la  silla, la silla contra el piso, mas ruido que el terremoto del 27F, nos miramos, nos reímos, y seguimos, ahí, en el piso, estábamos bien, estábamos hirviendo y estábamos pasándolo la raja.

Terminé con un orgasmo que debe haberse colado por debajo de la puerta hasta San Diego, más adolorida que delincuente después de detención ciudadana, y con el corazón hinchadito.
Después por supuesto tuve que hacer lo mío.
Un pequeño gran placer de la vida la manera en que le hice sexo oral a ese hombre.
El sometimiento es una cosa, la manera de follar es otra, pero para nosotros la mezcla de flujos y la perversión eran la clave.
Cuando terminó, me levanté, lo miré (como pude) y le dije:
-“Cual es mi nivel de dignidad?”
-“El mínimo”.



Al otro día me fui a la pega como si me hubiese ganado la polla gol, como si hubiesen contestado mi llamado en esos concursos telefónicos nocturnos.
Nuestras conversaciones empezaron a ser de un nivel de romanticismos que tuve miedo: “estás en el top 3 de los culiones, no, en el top 2”
“Puta en verdad me resigno a que estés en el top 1 porque yo no estoy en el tuyo, así que la próxima vez, voy por ese lugar”

Y una, era materia dispuesta total para que se ganara hasta el premio al mejor compañero.
Nosotros tenemos esto, aunque nuestro sexo tiene que ver con el tema de la sumisión y la dominación, es una pelea de egos, de cuan más rico podemos hacerlo, y si la primera vez no te pudiste sentar, ahora no te vas a poder ni acostar.
Yo ya tenía el top 1, aunque él no se atrevía a admitirlo, me lo había dejado entrever, y él estaba bien cerca de tener ese lugar en mi vida, pero habían cosas que faltaban.
Conmigo, hizo cosas que no había hecho con nadie, y eso me había dado puntaje extra, pero para mi nada era nuevo.
Sin embargo tenía cosas que me tuvieron desvelada las 2 noches siguientes, me devoraba con la mirada, él hacía sonidos de placer y locura durante todo el sexo, gruñía, gemía, sollozaba, sorbeteaba, una locura.
Aun es una locura que esté sentada aquí escribiendo esto y no haya sido capaz de aguantarme.

Gracias a todo el olimpo que no me contuve.

Los días posteriores no fueron fáciles, él venía a ver un grupo de rock que está en retirada y sabíamos que debíamos juntarnos, juntarnos a dejar la cagá, a pulir lo que habíamos hecho.
Me daba análisis dignos de un relato de Solabarrieta respecto a nuestros culiones, me decía que había tenido unos muy buenos…
“Pero tu erís otra wea chica ele”.
Soy otra wea, soy de otro planeta, y sin duda él también.
A quién chucha se le ocurrió juntarnos?
Ahora que lo pienso, tal vez Dios cerró mi instagram porque si encontraba otro como él capaz que me lo tiraba y se acababa el mundo.


Estuve pensando en la mejor sorpresa de todas, así que un día en un ataque de compulsividad caminando por providencia y después de comerme un bowling, llegó a mi la idea como un plátano oriental a mi nariz.

PD: Nosotros podríamos ser tan felices juntos, pero voh tenís el pico acá conmigo y el corazón donde no debiese estar metido.

viernes, 14 de octubre de 2016

Juntamos cuerpos como laminitas de álbum

Hay gente que tiene muchos hobbies, por ejemplo yo, leo conversaciones de whatsapp en la micro.
Hay personas que pasan sus días coleccionando billetes, o monedas o los sostenes de las minas que se han ido a quedar a su departamento.


Yo además, y como muchos de ustedes, colecciono cuerpos, almas, posesiones, situaciones de fricción extrema.


Y por supuesto hay algunas que son dignas del olvido, o en mi caso, del recuerdo permanente en un blog de internet.
Sin embargo cuando uno junta cosas, y las cuida, y las pule, y se las muestra al mundo, comienzan a adquirir un valor sentimental.

-"aaahhhhh te acordai de este tipo?, ternurita".

O defiendes las situaciones con cosas como:
-"esque él estaba muy curado"
-"ya estaba cansado"
-"era la quinta patita"
-"no sabía que iba a tirar conmigo"

O la mejor que tengo yo, que es como para que aunque el cuerpo haya sufrido el no ser partido en dos, el alma quede intacta, el ego a la altura de los hombros y la vista al frente.

"Al menos me fui."

La culifrase conformista que te da la fuerza para levantarte en la mañana.
Que te hace mirarte al espejo y pensar que la vida sigue.
Que es como cuando le ponís sacarina al café y tomai un sorbo y decís "puta igual salva", o cuando tomas piscola con pepsi.
En fin, se entiende lo que quiero decir.
Porque puta ya, te tiraste a un loco, que tiraba mal o no, no tiraba mal, pero a ti no te gustaba como tira y te viene la culpa.

"No, Por qué lo hice?
Yo sabia que no iba a estar bueno.
Por qué lo hice?
Yo era medio virgen cuando lo conocí.
Por qué lo hice?"



(PORQUE NO SABES CERRAR LAS PIERNAS, CORTA)

No te sientes maraca, te sientes nada, no sentiste nada y la verdad podrías habértelo ahorrado.
Porque una cosa es juntar hombres como quien junta laminitas para el álbum, pero haz que valgan.
Que sean todas holográficas, o es mucho pedir?

Este tipo, Cuando decidió partir con el juego previo, yo ya había cachado que no iba a volver a pasar.
O sea tirai con un loco, aún no la tienes adentro y ya sabes perfectamente que nicagando te lo tirarías de nuevo.
Pero siendo justa con el amigo, ciertamente he tenido momentos peores que los de estos días.
Y también mejores.

Nosotras coleccionamos cuerpos como se coleccionan laminitas de album.

como cuando juntabai esos que eran con las tapas de yogurt y dabas vuelta el supermercado entero buscando el yogurt que te faltaba, o es muy viejodemierda lo que estoy diciendo?

Mi punto es que, cada vez que tenemos un cuerpo, lo colgamos en nuestro cuadro de honor, sea cual sea, la lámina mala que nadie quiere, que es sinónimo de mal culión, la lamina repetida, ese ser humano que te tiras hasta el cansancio y que incluso sabes que en el album de otra persona también esta repetida.
Y la lámina holográfica.

La gloriosa lámina holográfica.

La que buscaste en todos los kioskos salo del país, cuando toqueteaste los sobres de láminas para saber si venía una más gruesa porque jurabas que tenías la sensibilidad suficiente en los dedos para darte cuenta de eso.

De mis láminas holográficas les he contado porque obvio una tiene que hacerse la bacán y contar esas veces que te amarraron al techo de una pieza en un departamento abandonado, o de cuando te hicieron chupones en la vagina, o cuando, bueno, ustedes saben.
Sin embargo que pasa con esas láminas que son como las que tienen fotos de paisajes, o son el jugador del mundial que se quedó en la banca?

Una vez después de un muy mal sexo, vino el tipo y me dijo "que somos?"


WAIT WHAT? Con mucha suerte logré sentir tu sombra y tu quieres que te diga si somos algo.
Cariño nosotros somos "la última vez que nos acostamos".

Ahora igual.
El tipo se siente un campeón. Como si yo fuese un nivel desbloqueado de super nintendo.
Tengo claro que debo verme como un poema tirando (YAELLA) pero y que queda para mí?
Uno cuando es maraca es bacán, la disfruta, te tomai un copete y sacai los minos cuál narco se saca la merca y balazos al cielo.
Pero en estas veces, no dan ni ganas de contar que te tiraste al loco.

-"Y que onda cuéntamelo todo galla como fue?"
-"Básicamente no sentía su pene, es el rey del misionero y después de todo se fumo un cigarro, ME DEPILÉ POR ESTO"

Amigo, Depilarse la niña es de verdad sinónimo de entregar la flor.

-"Ya pero y que onda, buen sexo oral?"
-"Hermano sus dedos eran como cortitos y no sabía cuál era mi clitoris"

ESTOY CHATA DE TIRAR CON OSOS YOGIS Y LOS TELETUBIS.


Tinkiwinki llámame de nuevo, podemos intentarlo hasta que salga bien.



Me siento vacía, y a mi me encanta llenarme, me siento con la necesidad imperativa de buscar de nuevo hasta que tenga éxito otra vez.

Es inevitable que te salgan laminitas así y a veces te da lo mismo, una quiere seguir coleccionándolas, y buscas y buscas y vas y las cambias, juegas y apuestas y te vas con unas y otras las entregas.
Buscas insaciablemente todo aquel cuerpo que pueda llenar la colección, y la cantidad de personas te hace sentir orgullosa de ti misma.

Personalmente tengo una lista.
Es como una planilla en excel que tiene, nombre, edad, año, signo del zodiaco, que hacía en el momento que tiramos y a que se dedica ahora.
es todo una joyita, y es demasiado entretenido detenerse a mirarla y reir, o llorar...

nombre: Twittero, 
edad: 36, 
año: 2016, 
signo: acuario, 
que hacía: acosador profesional de lolitas de rodillas débiles en twitter, 
que es ahora: un completo idiota.

Si pudiera, tendría una foto de cada uno en una muralla de mi pieza, y TRANQUILOS TRANQUILOS, no son tantos, así que si me alcanzaría.

No son tantos.
No son tantos como yo quisiera.
Porque tirar es como un deporte, se convierte en un estilo de vida.
No te conformas con dos minos al año, ni con 6, siempre quieres más.
Vas por la calle y te imaginas situaciones que pueden darte láminas holográficas, el cajero del supermercado, en una esquina, que te pillen masturbándote y te ayuden, el profesor del gimnasio, el hermano de tu amiga, tu primo, situaciones extremas, dignas de un papel con brillo.

Ahora ojo, personajes dignos del Óscar, pero culiones que pueden ser como una tragedia.
O malos culiones.


Hace años atrás, cuando yo era mas joven y alocada, me cociné a un tipo todo un carrete.
él, se agarraba a la santa maría del curso, y yo, ehm, yo a toda la u.

En ese carrete le calenté tanto la sopa que tuve que tomármela yo misma, después de eso nos fuimos a otro carrete dónde una amiga mía, la cual, me llenó de condones.
Después se fue a quedar a mi casa, y yo, como buena anfitriona, lo fui a acostar.
Lo empeloté, saqué un condón y se lo puse con la boca.
Me senté sobre él.
Y SE FUE.
SE FUE CTM.

No crujieron ni los palos y se fue.


Todas mis clases de twerk callejero, ni siquiera vieron la luz.
Porque me senté, y se fue.

(Guacho pelao si estás por aquí, gracias por la laminita, pero dime POR QUÉ, POR QUÉ?)

Una tragedia de índole sexual,

Y la verdad gracias a Ganesh, no me han pasado cosas asquerosas en el nombre del amor, sólo tanto sexo que me podría haber ahorrado, 
pero no lo hice, 
porque quiero completar el álbum.