jueves, 8 de diciembre de 2016

TIROLOGIA

Te voy a dedicar un tema y probablemente sea la última vez que te hablen así hueón.



Y si, estoy enojada, pero no es tu culpa.
Tal vez sea la última vez que te hablen con esta cantidad de pasión, de útero, de sangre y todas esas cosas que te encantan.
Porque aún ahora sacándote un poco de tripas y manteniendo mi boca cerrada, mi cuerpo genera saliva para ti.

Porque tu, que crees que eres un hijo de perra, en realidad no lo eres, o tal vez yo tengo un magister en tipos como tú.
Aunque justo un día como hoy, estoy convencida que eres lo mas lejano a ser alguien malo.
Me follaste la mente mucho antes de tocarme el cuerpo, después me follaste el cuerpo como si quiera nadie había querido alguna vez hacerlo, y por ahí, llegaste a follarme el corazón, aunque yo no quería y bueno, tu menos.
Porque yo con todo, te quiero así, así como eres tú, y al parecer eso es lo que a ti te enloquece.



Así como eres tú…
Un hueón que se levanta y queda desocupado, que no le trabaja un peso a nadie, que dice nunca haberse enamorado, que es incapaz de ser fiel, que cuando conoce a una mina, ya piensa en follarse a la hermana y tirarse a la prima.
Así como eres tu, que te acuerdas que no puedo tomar cerveza, que me miras y me dices que tengo buen cuero, que se ríe de todo lo que digo, y que me hace reír a mi, el mismo que el día de hoy se dio la lata de ir al mcdonald a comprarme una triple queso y me ofreció 200 veces si quería comer su hamburguesa con él.
El mismo que se preocupa de mi cada segundo aunque la brutalidad sea su mejor arma en la cama.
En volá no te conozco nada, o a estas alturas te da miedo lo mucho que te conozco.
Dices que no mereces esas cosas que entre borracheras de verborrea he dicho que podría darte, y a veces me paso el rollo de incluso darte el mundo, sexo salvaje diario y que pudieses hacer de mi como te plazca, aunque eso ya lo haces.
Con todo eso, la verdad es que creo bien poco probable que te quieras culiar a alguien más, o que llegues a hacerlo al menos.
Pero puedes hacerlo, anda, eres libre de hacer lo que quieras.
Incluso podría lograr que una vez a la semana escuches a la Pozze Latina cantar mi canción. (Gracias chiquillos!)
Tendría a tus demonios desatados y eso es lo que necesitas. Solitos volverían a mi, sin si quiera que les diga. Eso es lo que necesitas, y eso es lo que has hecho.



La tercera vez que volví a tu departamento iba a despedirme, aunque supuestamente ya me había despedido el sábado pasado después de tu concierto de rock, al menos eso fue lo que intenté hacerme creer.
Incluso ya me había contradicho porque Según lo pactado, ese sábado sería la única vez, pero como no puedo controlarme, te hice una visita antes, y como soy incapaz de controlar mi mente cuando se trata de ti, estaba ahí de nuevo, en medio del centro De Santiago, faltando a mis quehaceres y jurando otra vez que sería la última vez.
Siempre que me bajaba del auto en esa esquina miraba el edificio y me preguntaba “como chucha llegué aquí de nuevo?”
Es como si mi cuerpo se entumeciera y dejase de pensar y solo me preocupara de llegar de alguna u otra forma a la casa.
Aun pienso en el primer día, en mi corriendo por Portugal, parada en Matta detrás de unos pasteros esperando micro y después llamándote para saber cuantas cuadras me quedaban, ¿Por qué estaba allá?, ¿Cómo fue que no me arrepentí?.
Mi mente estaba allá contigo mucho antes de que siquiera mi cuerpo hiciera acto de presencia en irarrázabal, es por eso que sentía la violenta inquietud de llegar, estaba disociada y necesitaba estabilizarme. O entregarme completamente al caos. Pero no podía estar en dos lados a la vez.

Ese día me bajé del auto, otra vez, y venía de la pega, con vestimenta de pega, peinado de pega y olor a pega, según yo, inculiable, según tu, totalmente deliciosa.
la noche anterior me habías dicho “Ponte vestido, te quiero follar por debajo de esa faldita”, y como lo que dices es ley, me puse vestido y salí del baño, de ese baño en donde ya había salido de colegiala.
Me habías adelantado que me tenías un regalo de cumpleaños, y la verdad es que yo pensaba que ojalá fuese un chocolate porque me llegó uno no más y soy golosa.
"cierra los ojos"
"Interesante" -pensé.


Te me acercaste y me vendaste los ojos.
Después me esposaste las manos, me pusiste una cadena al cuello con una correa y me pegaste infinidad de azotes con un látigo.
Después me empujaste al sillón y con algo que en ese momento no supe que era, me amarraste de los tobillos.
El corazón se me salía del pecho, sentía ansiedad por que empezaras a embestirme, sentir tus dedos adentro, algo, pero te alejabas a contemplarme, me hablabas un par de cosas y volvías con tus manos sobre mi.
Metiste dos dedos en mi humedad que llevaba 5 días llamándote, y me follaste duramente con ellos, como si mi punto g fuese tu peor enemigo.
Me levantaste y con las rodillas en el sillón me pusiste contra la pared, la misma pared de siempre, solo que ahora mis manos estaban en mi espalda y toda la fuerza estaba sobre mi cara, te pusiste un condón y lo metiste hasta lo mas adentro que pudiste llegar en ese momento, soltaste un jadeo, un jadeo de ganas, de que eso era lo que querías por tantos días y por fin lo tenías, ya no tenías que esperar más. Ahí estaba yo, y el resto de las cosas las decidías tu.
Yo boté un quejido, sentí un dolor en mis entrañas, el mas dulce dolor que solo tu podías brindarme, sonreíste en mi oído y continuaste.


Estaba imposibilitada si quiera de hacer un movimiento en falso que tu no quisieras, todo estaba pasando tal como lo planeaste, mi cuerpo sometido hacía ti, mis labios dándote las gracias y el sillón resistiendo una vez más.
Cuando tus embestidas comenzaron a ser mas fuertes y mi cuerpo comenzó a ceder, me soltaste las manos, lo que me dio las fuerzas inmediatas de apoyar los brazos, levantar mi cola y amoldarme nuevamente hacia ti, no quería dejar de culiar por un momento contigo.
“Podríamos tirar así toda la vida”
Tus palabras resonaron en mi oído así como tu miembro hacía resonar mis carnes dentro de mi…
“…toda la vida”.
Cuando estaba repitiéndome eso en la cabeza, me agarraste fuertemente del pelo y me diste un tirón que me dejó parada frente a ti, me quitaste la venda y me moviste al dormitorio.
En la orilla me empujaste a la cama, con una mano me hundiste la cabeza en el colchón y subiste un pie a la altura de mi cuello, te movías como si fuese la última vez que íbamos a tirar, y la verdad es que yo no había dejado de repetirlo.
Pero mientras te sentía adentro y te volvía a escuchar “podríamos tirar así toda la vida”, sabía perfectamente que iba a estar pérdida por Matta alguna otra vez.
Me diste vuelta y me puse arriba tuyo, te encanta verme arriba porque sabes que pierdo el control y es como si el mismísimo diablo estuviese dentro de mi.
me pediste que te hiciera sexo oral y para mi es un gusto que no puedo dejar pasar.
Mi garganta se amolda a tu cuerpo y utilizas mi pelo para guiarme y hacerlo aún mas rápido, me encanta escucharte cuando te vas, saborearte cuando te vas.
Después de eso, y tal vez después de que yo me haya fumado un pucho, te sentaste en el sillón y me sentaste arriba tuyo “muévete tu que a mi me duele y ya no me puedo mover”, mi cuerpo sucumbe ante ti, estuviste pocos minutos y me llevaste a la pieza de nuevo, de nuevo estábamos envueltos en un ambiente de sudor y sangre, me follaste contra la pared, después contra el velador, te decía que me dolía y mas placer sentíamos los dos de lo que estaba pasando, la sangre no nos hizo detenernos, “te sientes bien?”, esas palabras que solo te indican que quieres seguir aunque tu cuerpo no te apañe ningún segundo mas, nos sacamos la ropa y te pusiste sobre mi, sin piedad, como de costumbre.

Al tirarme a la cama había quedado mi cuerpo sobre tu libro de cabecera, Logia de Fernando Ortega, un librazo que con lo que pesa debe ser al menos interesante.
Lo sacaste de mi espalda y sin dejar de penetrarme, lo miraste, oh Dios, como conozco esa mirada, lo tomaste y lo pusiste sobre mi, dos veces más adentro mío y lo tomaste y en vez de ocupar tu mano como de costumbre, ocupaste el libro.
El libro es pesado, y grande, y tiene muchas páginas, pero lo mínimo que hizo fue dejarme aturdida, te miré con esos ojos de deseo, esos que hacen que se me dilate la pupila y tu te hundas en ella, y tuve un esboce de sonrisa en medio de todo lo que pasaba. Después me pusiste sobre ti, me empecé a tocar y me diste un beso, un beso con desquite en el labio inferior de mi boca, gruñí y no dejaste de succionarlo, te soltaste y grité, grite de dolor, grité porque quería más.


Te pusiste detrás de mí y así, como sabes que me gusta a mí, seguiste tu tortura, tu deliciosa tortura, mientras disfrutaba me moví “perra maldita”, en un movimiento en falso, te había hecho terminar, el triunfo es mío ahora señores.


Me he visto caminando tarareándote canciones, canciones que no sé si te gustaría saber que te he cantado, te he cantado desde Jack Johnson hasta, no, en realidad no quieres saber... tu nombre me sale hasta en la sopa y la verdad es que particularmente me ha pasado mucho con personas que se llaman como tu, en mi vida, de hecho, eres el segundo con el mismo nombre y apellido.
Ese día me fui de un momento a otro porque olvidé la titulación de una amiga, así que me fumé el ultimo cigarro y llamé a un uber “maldita, me vas a dejar tirado”, supongo que una vez que le toque a una o no?, aunque ni te imagino yéndote y dejándome sola.
Iba camino a independencia contando moretones y viendo que chucha diría para que me creyeran lo que me había pasado, si no me desvestía, no tenía nada que decir, pero el labio azul, era otro tema.
Tenía ganas de decirle al mundo que me había encontrado a mi misma en versión hombre, pero no podía, a duras penas podía sentarme en una silla, no estaba para explicar más.
Llegué a mi casa en la noche, y me acosté, me acosté pensando en ti y en el sinnúmero de cosas extrañas que me están pasando, me acosté pensando en que me diría Ricardo Arjona para un momento así.

¿Sabías que mcdonald y follar es mi cita ideal?.

Te juro que eres la combinación perfecta entre caos y ternura, entre brutalidad y control, mis demonios aun no se han escapado tanto, y eso me llama la atención, porque así como yo he sabido manejar los tuyos tu has mantenido al margen a los míos.
Podríamos tirar así toda la vida”.
Te escucho gruñir en mi oído todas las noches antes de quedarme dormida, te escucho jadear, te escucho llamarme, tengo movimientos involuntarios al pensar en ti, me he visto poniendo caras, comer bowling es mi nuevo pasatiempo.
Se que esta entrada alimentará tu ego, sé que una de las razones por las cuales tenía que publicarla era para eso, ¿Cuán bacán te sientes después de saber que eres así?, ¿Cuán bacán te sientes después de haber follado así?, Te ganaste un trofeo, te follaste a la Chica Eléctrica, aunque tampoco creo que eso sea tan pulento, porque como ustedes saben, no soy una hueona bacán.

Ojalá que leas esto, un poco más allá.

9 comentarios:

  1. SOS GRAAANDE<3 jdkdkd nada como alimentar el ego cuando es bueno bueno;)

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    1. Este hombre alimentó tanto mi ego que creó una escala chica eléctrica. Así de maravilla. Que bueno que le haya gustado, lea y comparta (:

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  2. Por un micro momento pensé que esto lo había leido antes, pero que era otra cosa que me habías mostrado y me asusté, mucho. Me alivia sabe de qué hablas, o... ay, no sé.


    Un saludo para el hombre y un mensaje: devuélveme a mi amiga (sí, lo dije y qué) que la extraño.



    (Esta es mi favorita <3)

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    1. En si las historias se parecen mucho. Espero en esta no salga mal herida.
      Tu amiga ya salió de vacaciones, así que se inaugura la temporada de (inserte lo que se quiere beber y fumar) .

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  3. Pulento, para andarlo luciendo en la billetera o en el currículum.

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  4. Tengo un curriculum así, mas pequeño de lo que quisiera, gracias por el amors

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